El ahorcado y el juicio

En el tarot tradicional de Marsella, así como en la baraja de tarot Rider-Waite posterior, una mujer desnuda flota o baila sobre la Tierra sosteniendo un bastón en cada mano, rodeada de una corona, siendo observada por las cuatro criaturas vivientes (o hayyoth) de la mitología judía: un hombre, un león, un buey y un águila. Esta representación es paralela al tetramorfo utilizado en el arte cristiano, donde las cuatro criaturas se utilizan como símbolos de los cuatro evangelistas. Algunas fuentes astrológicas explican estos observadores como representantes del mundo natural o del reino de las bestias. Según la tradición astrológica, el León es Leo -un signo de fuego-, el Toro o becerro es Tauro -un signo de tierra-, el Hombre es Acuario -un signo de aire- y el Águila es Escorpio -un signo de agua-[1] Estos signos son los cuatro signos fijos y representan los cuatro elementos clásicos.
El Mundo representa el final de un ciclo de vida, una pausa en la vida antes del siguiente gran ciclo que comienza con el tonto[3] La figura es masculina y femenina, arriba y abajo, suspendida entre el cielo y la tierra. Es la plenitud. También se dice que representa la conciencia cósmica; el potencial de la unión perfecta con el Poder Único del universo[4]. Nos dice que la felicidad plena es también devolver al mundo: compartir lo que hemos aprendido o ganado.

Significado de las cartas del tarot

Sarah Regan es una escritora de Espiritualidad y Relaciones, y una instructora de yoga registrada. Se licenció en radiodifusión y comunicación de masas en SUNY Oswego, y vive en Buffalo, Nueva York.
Las cartas del tarot, favoritas de los adivinos y de los místicos ocasionales, se han utilizado desde la Edad Media como herramienta de adivinación, autodescubrimiento e introspección. Una baraja clásica inspirada en Rider-Waite tiene 78 cartas y viene con un folleto que explica el significado más profundo de cada una.Cuanto más trabajes con tu baraja, más familiarizado estarás con su simbolismo, pero aquí tienes una breve introducción a lo que representa cada carta.
Hay dos tipos principales de cartas en una baraja clásica: Los Arcanos Mayores y los Arcanos Menores. Las cartas de los Arcanos Mayores son también conocidas como cartas de triunfo. Comenzando con “El Loco” en el cero, y terminando en “El Mundo” en el 21, los Arcanos Mayores representan el Viaje del Loco mientras aprende lecciones a lo largo de su camino. Cuando se sacan durante una lectura de tarot, representan un tema general y nos empujan a pensar en el panorama general, explica la astróloga y tarotista Bess Matassa. He aquí un breve resumen de cada una de ellas:

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Las cartas aparecen primero después de que la mente de V se enreda con el engrama de Johnny Silverhand. 20 de las cartas del tarot se pueden encontrar por toda Night City y Badlands, y las dos últimas son mutuamente excluyentes y se encuentran en los distintos finales del juego.
El Loco es todo el mundo, incluidos tú y yo. Cada paso que da en su viaje se siente como un paso hacia un mundo nuevo y valiente. Al final, el viaje le cambiará. Pero, como muestra la carta, es un muchacho de confianza cuya incansable esperanza le impulsa hacia su objetivo.
La imagen muestra un fondo industrial rojo de edificios metálicos en cascada, cables e infraestructuras. En el centro, en primer plano, iluminado en amarillo, hay un gamberro que camina sobre un tejado con un perro desnutrido a su lado, caminando hacia la izquierda, con un brazo estirado delante de él y el otro llevando un palo. Su pierna derecha está delante de él, suspendida sobre el borde del edificio, como si estuviera a punto de salirse del borde del edificio, sin darse cuenta.
El Mago es la carta de la confianza en sí mismo y de la adaptación a las situaciones mediante el intelecto y la voluntad. El Mago es un intrigante que siempre tiene un último as en la manga, que a pesar de todo consigue mantenerse a flote y seguir siendo dueño de su propio destino.

El ahorcado y el sol

Un hombre colgado por un pie de una barra o de un árbol. Su pierna libre siempre está doblada formando un “4” invertido, su rostro siempre es pacífico, nunca sufre. A veces tiene las manos atadas, a veces cuelgan. A veces se le caen las monedas de los bolsillos o de las manos.
El Loco se instala bajo un árbol, con la intención de encontrar su ser espiritual. Allí permanece nueve días, sin comer, sin apenas moverse. La gente pasa junto a él, los animales, las nubes, el viento, la lluvia, las estrellas, el sol y la luna. Al noveno día, sin pensar por qué, se sube al árbol y se cuelga de una rama boca abajo como un niño. Por un momento, abandona todo lo que es, quiere, sabe o le importa. Las monedas caen de sus bolsillos y mientras las contempla, no las ve como dinero, sino sólo como trozos redondos de metal.
Le parece que su perspectiva del mundo ha cambiado por completo, como si su posición invertida le permitiera colgar entre el mundo mundano y el espiritual, capaz de ver ambos. Es un momento deslumbrante, onírico y a la vez cristalino.

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